CÓMO LIDIAR EN LA DESOBEDIENCIA

Los niños pequeños viven una etapa de reconocimiento de su identidad, y se rebelan como forma de manifestar que son seres independientes, es la etapa del «no» y de las rabietas.

La desobediencia es frecuente en la infancia y puede provocar problemas de convivencia al suponer un desafío del niño como forma de autoafirmar su identidad y reconocerse como un ser autónomo con poder de decisión, sobre todo, a partir de los 3 años cuando empiezan a reconocerse. Esta autoafirmación se manifiesta en forma de rabietas y pataletas con sus padres y profesores. Se niega a hacer aquello que se le pide, o hace aquello que se le indica que no haga.

TIPOS DE DESOBEDIENCIA

  • Pasiva: el niño que «parece no escuchar». Por ejemplo, cuando una petición ha de ser repetida muchas veces para que sea obedecida «apaga la tele, te he dicho que apagues la tele, ¿cuántas veces lo tengo que repetir?
  • Negativista: El niño que de forma abierta dice «NO», a toda petición. Esto es una oposición activa NO AGRESIVA. Se trata de ser más perseverante con los adultos y así salirse con la suya.
  • Rabietas: Como expresión agresiva del desacuerdo. El niño aprende que los llantos y pataletas son un modo más intenso de demostrar su posición.

FORMAS DE AFRONTAR UN PROBLEMA

  • Lo que NO debemos hacer:

-No manifestar enfado delante del niño sino mantener una actitud tranquila y serena. No ponerse nervios@.

-No mostrar actitud agresiva: ni gritar ni reñir, y menos insultar e infravalorar.

No infravalorar «Eres un desastre», «no sabes hacer nada», «eres una niña muy mala», «eres muy sucio». Son expresiones que NUNCA deben utilizarse, porque afectan la autoestima y alteran el autoconcepto del niño.

  • Lo que debemos hacer:

Debemos explicar de manera clara lo que queremos del niño/a y hablar con él mirándole a los ojos, poniéndonos a su altura.

Much@s niñ@s se comportan mal porque reforzamos su conducta al gritarles y explicarles mal las cosas, por tanto, se enfadan más.

Hay que destacar que el refuerzo aumenta conductas y la extinción (ignorar) hace que desaparezcan, es decir, debemos ignorar el mal comportamiento para que desaparezca y premiar el bueno para que se repita.  El refuerzo no siempre son cosas materiales, sino gestos de cariño, palabras bonitas, etc. Hay dos tipos de refuerzo: el material (comprar chucherías, llevar a la feria) y el social (besos, abrazos, palabras bonitas). No solo es efectivo comprar cosas, los padres a veces nos equivocamos en eso, pues muchas veces tiene más fuerza premiar con experiencias como ir a la feria, a un parque acuático, al cine, etc. y sobre todo pasar tiempo con nuestros hijos, por ejemplo, organizar una fiesta del cine en casa y hacer las palomitas juntos, cocinar un postre, hacer un puzzle juntos, etc. y sobre todo el refuerzo social, elogiar con palabras como «qué bien lo has hecho», » eres una campeona» o «estoy muy orgulloso de tí».

Teniendo esto claro, ante un buen comportamiento debemos elogiarlo siempre. Por el contrario, es muy importante ignorar el mal comportamiento para que desaparezca, no castigar, si lo hace sin intención, pero sí responsabilizar de sus hechos. Sería correcto, por ejemplo, si nuestro hijo se ha manchado la camisa nueva en el colegio, en lugar de “Eres un torpe, no miras lo que haces” y coger la camisa y lavársela, debemos responsabilizar. Esto lo haremos con frases como “No pasa nada, cariño. Sácate la camisa y te ayudaré a lavarla” (si es más mayor, la puede lavar solo). Esto es responsabilizar, es decir, cuando alguien hace algo mal, ponerle solución.

CÓMO ENSEÑAR A OBEDECER

Desde bien pequeño, al niño se le tienen que transmitir órdenes sencillas (aprovechar para enseñar el sentido del orden; recoger su plato, llevarse el desayuno a la mesa, guardar sus calcetines en el cajón, etc).

En niños de 1 año: Si el niño está apunto de tocar o hacer algo inconvenientemente decirle NO rotunda y claramente y retirar el objeto. No discutir amenazar ni sermonear puesto que los niños todavía no entienden lo que se les dice, el NO a estas edades debe ser una señal suficiente para obedecer.

En niños de 2 a 5 años: Avisar con antelación cuándo van a finalizar su actividad. Por ejemplo, «dentro de un rato vamos a dejar de jugar porque te vamos a bañar.» A veces, es de utilidad mostrarle un reloj y decir “cuando esta manita marque este número, terminaremos” Lo INCORRECTO sería, decir de repente, «Venga María, deja de jugar y vamos a bañarte», ya que la niña no se lo espera y a estas edades necesitan prever qué es lo que va a suceder ya que no entienden los cambios bruscos de actividad, y no se les puede por ejemplo, quitar el juguete de las manos de repente o negarles lo que están haciendo.

De los 5 años en adelante: Explicar por qué deben obedecer, para que el/a hijo/a cumpla porque ve que es razonable cumplir, por ejemplo: «hay que bañarse para estar limpio y no oler mal», «hay que comer para hacerte grande y fuerte» LO INCORRECTO sería: «come y cállate», «te tienes que bañar porque lo he dicho yo».

En conclusión, es importante no culpabilizar siempre al menor sobre su mal comportamiento, los niños y niñas están en proceso de aprendizaje y nosotros y nosotras somos los responsables de sus conductas y además actuaremos como modelos para ellos (esto es la imitación, pues si ven que nosotros guardamos la ropa y se lo explicamos, ellos también lo harán, seremos un ejemplo, pero no podemos decirles por ejemplo «no grites!!» cuando se lo decimos gritando), con lo cual debemos saber aplicar pautas adecuadas para el aprendizaje de los pequeños, ya que ellos son el fruto de lo que les enseñamos.

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