Adolescentes

“No prepares el camino para tu hij@, mejor prepara a tu hij@ para el camino”

En el desarrollo del adolescente son importantes los cambios biológicos puberales que son los que pueden afectar a la autoestima y acarrean problemas emocionales o conductuales.

Cuando la pubertad es precoz en las chicas, estas suelen tener una peor imagen de sí mismas, llegando a ocultar sus signos externos por temor a llamar la atención, sin embargo para los chicos es bien recibida porque para ellos supone tener mayor fuerza, capacidad atlética, etc. En el caso de la pubertad tardía la situación se invierte, pues los chicos se consideran más débiles y las chicas están más seguras de sí mismas. 

Sus entornos más próximos van a condicionar su actitud y su reacción ante esos cambios. También es importante destacar su comportamiento frente al medio social y ante las figuras de autoridad, ya que se produce la definición de su personalidad, la reafirmación el yo, la consolidación de la identidad y el concepto de sí mismo, y comienzan a cuestionar las opiniones de los padres y profesores y las normas sociales, rebelándose ante las figuras de autoridad, creando conceptos propios y tomas de decisiones independientes de la familia,  adquiriendo más importancia su círculo de iguales con el que se sienten más identificados. Así pues, se acentúa su deseo de emancipación e independencia, oscilando entre sentimientos de superioridad e inferioridad ya que se crean a la vez sentimientos de inseguridad. Es importante mencionar la Teoría de Elkind que habla del egocentrismo adolescente como Piaget, pero define dos aspectos importantes, por un lado la “audiencia imaginaria” que es la obsesión por la imagen que los demás poseen de él y la creencia de que todo el mundo le está observando y la “fábula personal” que es la tendencia a considerar sus experiencias como únicas e irrepetibles.

Estos cambios son los que hacen que el adolescente sea más susceptible y que la adolescencia sea una etapa tan complicada y se derive en reacciones emocionales y conductuales a veces desproporcionadas e inadaptadas. Ver Problemas conductuales y emocionales.

Cuando esas reacciones se convierten en un problema que afecta a la vida cotidiana de la familia y del adolescente, es decir, influye negativamente en las áreas sociales, escolares, laborales y en la convivencia y armonía del hogar, se debe pedir ayuda psicológica.

Se trabaja en base a:

  • Alivio del estrés, ansiedad y baja autoestima propios de la edad, debido a los cambios a los que se enfrentan. Ayuda en crisis personales que acentúan el malestar de la etapa.
  • Técnicas de estudio.
  • Habilidades sociales para el enfrentamiento al acoso escolar o bullying, de cara a evitar el consumo de alcohol y drogas, etc. 

Se realiza asesoramiento a nivel familiar e individual, teniendo en cuenta la participación de los padres y agentes implicados.